Lecturas de cocina
Un recorrido por las técnicas tradicionales que usamos cada mañana en nuestra cocina, desde el reposo de la masa hasta el grosor ideal para cada formato.
Leer la notaTe contamos por qué el caldo casero y el movimiento constante hacen la diferencia, y cómo lograr un risotto al dente con la cremosidad justa.
Leer la notaAprendé a distinguir los perfiles de sabor y a elegir el acompañamiento ideal para pastas, ensaladas y carnes con productores locales.
Leer la notaNo es solo comer bien: es entender qué hay detrás de cada plato y llevarte algo aprendido a tu cocina.
Amasamos, estiramos y cortamos la masa todos los días antes de abrir. El resultado es una textura que no se consigue con pasta seca: más suave, más elástica y con el sabor justo de la harina.
Trabajamos con lo que da el mercado local en cada momento. Eso significa que el plato que probás en verano no es el mismo que en invierno, y que los ingredientes llegan en su mejor punto.
No venimos a mirar: venimos a amasar. En las clases vas a tocar la masa, estirarla con el palote y darle forma a ravioles, tagliatelle y gnocchi. Te vas con las manos en harina y una receta que podés repetir sola.
Aprendé a distinguir un aceite de oliva frutado de uno intenso, y a elegir el vinagre balsámico que acompaña cada preparación. Es una herramienta simple que cambia cualquier plato casero.
Acá no se apura a nadie. Los risottos se cocinan con caldo propio y paciencia, los postres siguen recetas familiares y la sobremesa es parte del menú. Vení a comer, pero también a quedarte un rato.
Cada clase y cada plato que probás viene con una explicación clara de cómo replicarlo en casa. No te llevás solo una comida: te llevás una técnica que podés usar toda la semana.
No buscamos imitar una trattoria: trabajamos con ingredientes de la zona, masa hecha a mano cada mañana y recetas que se transmiten en la familia. Eso se nota en el plato y en la mesa.
Nuestros tallarines, ravioles y gnocchi se amasan y estiran en la cocina antes de abrir. No hay producción en frío ni masas congeladas: el sabor cambia y la textura también.
Trabajamos con verduras, quesos y carnes del mercado local. Cuando cambia la temporada, cambia la carta: lo que no está en su mejor momento no entra a la cocina.
El caldo se hace en casa con huesos, verduras y hierbas. Es la base de nuestros risottos y de las salsas que acompañan las pastas. No usamos cubos ni preparados.
En las clases aprendés a amasar, estirar y dar forma a las pastas frescas, y también a maridar aceites de oliva y vinagres artesanales. Te vas con la receta y con la práctica.
El tiramisú, la panna cotta y el cannolo siguen las versiones que nuestras familias italianas preparaban en casa. Sin atajos ni versiones comerciales.
Acá no se apura a nadie. La idea es sentarse, compartir y dejar que la comida y la conversación fluyan. Por eso el servicio acompaña ese ritmo, sin apuros.