Contanos qué día querés venir y si preferís una cena tranquila o una clase de pastas. Nosotros nos ocupamos del resto: la masa, el caldo y la sobremesa.
Escribinos y reserváPara quienes vienen a cenar o a aprender
Cada visita tiene un motivo distinto: una cena tranquila, una clase de pastas o un regalo para alguien que cocina. Estos son los resultados concretos que vas a notar.
Pastas que se amasan cada mañana con harina seleccionada y huevos frescos, sin pasar por cámara ni congelador.
El menú cambia con la estación y se arma con lo que trae el mercado local, así que cada vuelta tiene algo nuevo para probar.
En los talleres vas a amasar, estirar y cortar tu propia pasta, y te vas con la receta y el paso a paso para repetirla en casa.
Risottos con caldo propio, postres de recetas familiares y maridajes con aceites y vinagres artesanales de productores cercanos.
La mesa se sirve sin apuro, con tiempo para charlar y compartir, como se hace en una trattoria de verdad.
Si venís a una clase, te llevás lo aprendido para sorprender en tu próxima comida con amigos o familia.
Cada visita tiene un propósito: comer bien, aprender algo nuevo o compartir la mesa con otros. Estas son las situaciones más comunes que vivís cuando venís al restaurante o te sumás a un taller.
Menú que cambia con la estación, armado con lo que trae el mercado local cada mañana.
Talleres donde vas a amasar, estirar y cortar la pasta vos mismo, con harinas y huevos de productores cercanos.
Catas guiadas de aceites de oliva y vinagres artesanales para entender qué buscar en una etiqueta y cómo combinarlos.
Risottos cocinados con caldos propios y postres que siguen recetas familiares, sin atajos ni mezclas industriales.
Una mesa para reunirte con amigos o familia, donde el ritmo lo pone la conversación y no el apuro.
Si querés profundizar, podés seguir con nuestras clases de cocina o leer sobre técnicas en el blog.