En Tavola Giulia no solo comés bien: también podés aprender a hacerlo. Nuestros talleres están pensados para quienes quieren dominar la masa, el relleno y el punto justo de cocción, con técnicas que se pueden repetir en cualquier cocina casera.
Clases prácticas de amasado, estirado y formato de pastas frescas, con harinas y huevos de productores locales.
Catas guiadas de aceites de oliva y vinagres artesanales para entender perfiles, intensidad y usos en cada plato.
Menú estacional que cambia con el mercado: verduras de estación, pescados de río y recetas familiares italianas.
Risottos cremosos con caldos propios, mantecados al final y el punto al dente que no se negocia.
Postres que siguen recetas de abuelas: tiramisú, panna cotta y cantuccini, sin atajos ni mezclas industriales.
Reservá una mesa para una cena tranquila o sumate a una clase y llevate el sabor de Italia a tu hogar.
Para quienes ya cocinan en casa y quieren dar el salto a la pasta fresca
En cada taller corregimos la textura de tu masa en el momento, no al final. Salís con la mano entrenada y una receta base que funciona con cualquier harina.
Trabajamos pappardelle, orecchiette, maltagliati y ravioles de estación. Aprendés a elegir el formato según la salsa y la época del año, como se hace en las trattorias.
Probamos tres aceites de oliva y dos vinagres balsámicos en la misma clase. Así entendés cuál realza una pasta al huevo y cuál va mejor con una salsa de tomate.
La clase dura lo que dura la cocina: amasamos, dejamos reposar, estiramos y comemos juntos lo que preparamos. No hay reloj apurando el plato.
Te llevás las proporciones exactas, los tiempos de reposo y los trucos de cada masa. No son apuntes sueltos: es un cuadernillo que probamos durante meses.
Máximo ocho personas por taller. Cada uno tiene su mesada, su rodillo y su espacio para equivocarse sin vergüenza. La idea es que preguntes todo.
Cada semana recibimos a vecinos de Posadas y viajeros que cruzan la provincia para probar nuestras pastas. Estas son algunas de sus impresiones, contadas con sus propias palabras.
Vengo de una familia italiana y soy exigente con los tallarines. Acá la pasta tiene ese punto de elasticidad que solo se logra amasando a mano y dejando reposar la masa el tiempo justo. El ragú de la casa me llevó directo a la cocina de mi abuela.
Andres Hernandez Aguilar, cliente del restauranteFui al taller de pastas sin saber ni estirar la masa con el palote. Salí haciendo ravioles de ricota y espinaca que sorprendieron a mi familia. Lo mejor fue entender por qué la harina y la hidratación importan tanto, algo que ningún video de internet te explica igual.
Camila Rojas Castro, asistente al taller de pastasProbé el risotto de hongos de estación y me pareció increíble cómo logran esa cremosidad sin que el arroz se pase. Se nota que el caldo es casero y que hay paciencia en cada paso. Volví a la semana siguiente con mi pareja solo para repetir ese plato.
Francisco Aguilar Gonzalez, comensal habitualNo sabía que un aceite de oliva podía tener tantos matices. En la cata mensual aprendí a diferenciar los perfiles y a elegir cuál usar para cada plato. Ahora compro aceites artesanales de productores locales y hasta me animé a hacer mi propio vinagre balsámico reducido.
Fernando Castro Flores, participante de la cata